El tren, un sueño de Ecuador
La primera vez que visité la estación de un tren tenía 4 años. La escuela nos llevó de paseo a la vieja estación de Durán, teníamos que conocer lo que había sido en alguna época el más grande y ambicioso proyecto de Ecuador. Lonché en medio de unas rieles oxidadas y unos vagones en descomposición. A pesar de todo, era lo máximo estar en uno de esos trenes que en alguna época se habían parecido a los que venden en las jugueterías.
No se rescata cosas del pasado por simple nostalgia, existen experiencias de antaño que vale la pena revivir. Volver a pisar la estación de Durán, casi 20 años después, y encontrar vagones rojo bermellón, relucientes, las rieles en buen estado, la estación limpia, la gente embarcando. El tren de ahora, a diferencia del tren de García Moreno y de Alfaro, no es un transporte, es una experiencia.
Montañita, lo mejor de la vida es gratis
Alguna vez escuché que existen dos puntos en Ecuador donde todo es permitido: Baños y Montañita. Sería deshonesto de mi parte describir lo contrario, sin embargo, ¿es solo eso este lugar? ¿es solo un pueblo sin reglas? ¿es acaso tan malo vivir así, libre? Creemos que sabemos mucho de Montaña pero en realidad, sabemos casi nada. Tal vez sea hora de ir descubriendo un poco más.

