Por una llanta china
Que si no puede parquearse “¡Mujer tenía que ser!”, que porque obstruye el tráfico “¡Mujer!”, porque ocupa en la vía más de lo que debería “¡Mujer!”; y así el imaginario de la mujer al volante se construye con las meras señas de que un conductor está haciendo algo mal. Pero si este imaginario estuviera respaldado por la realidad sólo las mujeres bloquearían el tráfico, sólo ellas serían multadas, pero no.
El lodo y la muerte
Crónica de una vida en Bastión
Muchos de los cronistas de este espacio escogen hablar de esa parte de Guayaquil que luce bien, o majomenos bien: las ciudadelas, el centro de la urbe, aquellas periferias que están en el auge urbanístico. La razón, tal vez sea porque viven por el sector o transitan muchas veces por el lugar aludido en el artículo.


